lunes 4 de mayo de 2009

Atollaga, piorno azul
A estas altura de la primavera nuestras sierras se han desprendido en su mayor parte de la nieve acumulada durante este largo e intenso invierno, la vegetación de montaña empieza a activar su corto ciclo vegetativo y a relucir su esplendor.
Entre los primeros arbustillos almohadillados que florecen está el piorno azul, o Erinacea anthyllis, más conocido por estas sierras del sureste peninsular como atollaga
Al igual que otros piornos es una leguminosa, es fácilmente identificable por su espectacular floración azul violáceo , con cáliz globoso, ramillas y

hojuelas verdes oscuras y de porte hemisférico , compacto y que no suele pasar del medio metro.
De distribución mediterránea occidental , habitando en centro y este peninsular, sur de Francia, y norte de África. Se cría en esa media y alta montaña mediterránea con sustratos calizos y básicos.
De distribución mediterránea occidental , habitando en centro y este peninsular, sur de Francia, y norte de África. Se cría en esa media y alta montaña mediterránea con sustratos calizos y básicos.
Es curioso que al igual que otros piornos también sea conocido como con el nombre vulgar de “cojín de monja“, o “rascamoños“. Sus punzantes espinas nos sugieren que en épocas pasadas estas plantas se emplearían para “castigar” a esas monjas que se desviaban de la estricta moral católica, haciéndoles pasar para ello unas ramas por esas partes del cuerpo más sensibles.








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